La celebración del oro de Saladino fue empañada ayer, cuando la Presidencia de la República aprobó unilateralmente dos decretos ley del nuevo sistema de seguridad nacional, uno de los cuales permite el nombramiento de un “uniformado” como jefe de la Policía Nacional.
Así, el Ejecutivo ignora olímpicamente el clamor de los ciudadanos que se oponen a que la Constitución sea pisoteada, como lo hizo la bota militar en la dictadura. Poco orgullo nos transmite el mandatario Torrijos quien –al mejor estilo PRD– pretende también pasar a la historia, pero por su obstinado actuar en contra de la voluntad popular.