Si la Autoridad Marítima de Panamá es la que otorga las concesiones de mar y de fondo marino, ¿cómo es que desconoce lo que adelanta el Ministerio de Obras Públicas? Lo que el ministro Benjamín Colamarco negocia con el Club de Yates de Pesca es otro de los grandes secretos de Estado.
La política de la administración Torrijos es muy clara al respecto: mantener la confidencialidad de cualquier detalle de la obra, no solo sus planos, sino los beneficios que se le están otorgando a un muy selecto grupo.
Consecuentemente, se rehúsa el Gobierno a dar a conocer quiénes son los beneficiarios de tanta generosidad, o sea, el puñado de socios de un club que está recibiendo unos rellenos millonarios, cortesía de los impuestos del resto de los panameños.
Algún día nos desayunaremos con el legado secreto de Torrijos-Colamarco. Ellos esperan que sea después de inaugurada la cinta costera, muy al estilo de su antecesora, que dejó un puente, pero sin accesos.
