Aun cuando los panameños no tenemos claro qué es la cinta costera –si es un estacionamiento gigantesco o el mejor truco ecológico del ministro de Obras Públicas o el más envidiable negocio para ciertos empresarios–, ahora el Gobierno va por el premio gordo: hacer un túnel para comunicar la cinta hasta la Avenida de los Poetas, lo que significa una costosa perforación que atravesará el barrio de Santa Ana.
La ceguera y la sordera del Gobierno simplemente no tiene parangón. Y es que muy pocos creen que la construcción de estas obras hará más fluido el tránsito por las calles de la ciudad.
Lo que se requiere es soluciones integrales que ayuden a los residentes de esta estresante ciudad a tener una mejor calidad de vida, en vez de dorarnos burdamente la píldora con parches de concreto de pésimo gusto y de uso tan limitado, que la inversión resulta escandalosa.
El titular de la cartera de Obras Públicas debe ser más transparente y permitir que los contribuyentes valoren si vale la pena que su dinero se utilice de forma tan ligera.