Existe una línea muy delgada entre presentar obras del Estado y hacer política con ellas a través de su divulgación masiva. Se ha vuelto una costumbre entre los funcionarios de jerarquía –y en especial los de elección popular– anunciar como suyas obras financiadas con el dinero de todos los panameños.
Esa quizás sea la verdadera razón por la que los diputados claman por el retorno de las partidas circuitales, pues con ellas claramente lo que pretenden es asegurar la anhelada reelección.
Esas obras servirían para demostrar con el mayor desparpajo que se hizo “algo” en esos cinco años que estuvieron calentando una curul. Estas triquiñuelas solo atizan la ya no tan callada ira que provoca el uso de recursos estatales en beneficio de estos seudo dirigentes políticos.
En consecuencia, poco es lo que pueden conseguir con estos malos trucos que nada tienen de mágicos. Lo que hace falta es que se apruebe una legislación para evitar que aparezcan los nombres de los funcionarios en las obras del Estado. ¿Acaso lo harán nuestros diputados?
