La inclinación por la violencia que manifiestan algunos dirigentes estudiantiles del Instituto Nacional en sus protestas callejeras refleja una actitud poco edificante para sus seguidores y para la juventud en general.
A sabiendas de que lo que los lleva a la protesta son problemas cuyas soluciones no dependen del Gobierno, insisten en manchar la reputación de un colegio de una trayectoria heroica, que dejó huellas indelebles en la historia del país.
Los seudo líderes estudiantiles de hoy se arman con bombas molotov y artefactos de todo tipo para infligir daño a esos mismos que, según ellos, son por los que protestan. Bien hace la administración en expulsar a los alborotadores, cuya conducta es más propia de maleantes que de estudiantes.
Lo que es lamentable es que los padres de familia tendrán ahora que pagar el daño causado, incluso contra las instalaciones del colegio. ¿Es acaso ésta la forma de solucionar los problemas de padres que se sacrifican para que sus hijos no sufran sus propias penurias?