En Panamá, el enfrentamiento ha sometido y subyugado al diálogo y al raciocinio. Es por ello que se ha vuelto tan común el cierre y bloqueo de calles, pues las autoridades padecen de una sordera que, empero, no les ha privado del gozo de la charlatanería crónica. Los residentes de Bella Vista, por ejemplo, pidieron, rogaron y exigieron la declaración de una moratoria de nuevas edificaciones en la zona hasta tanto se evaluaran los monumentos históricos del corregimiento. Pero, como ya es usual, las peticiones no fueron escuchadas. Peor aún, al ser ignoradas permitieron el aceleramiento de las demoliciones de vetustas e históricas casas y así darle cabida al mal llamado progreso, como si el pasado fuera una enfermedad a la que hay que enterrar bajo las elevadas torres que aprisionan el viejo y otrora bello barrio capitalino. En premio por esta sordera provocada, el Presidente promovió al director de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda al rango de viceministro. El mensaje no puede ser más claro... ni más sonoro.
Hoy por Hoy 2008/06/07
07 jun 2008 - 05:00 AM