Se confirmó la sospecha: el Presidente se hizo cómplice al sancionar la hoy Ley 29 que introdujo un artículo para que subsistan las resoluciones del Ministerio de Vivienda sobre el cambio de uso de suelos en áreas revertidas. Y así, en una ley que rebaja los impuestos a los que menos ganan, los diputados –con el beneplácito de Martín Torrijos- introdujeron el artilugio legal que borra de un plumazo los obstáculos que alguna vez tuvieron los propietarios de proyectos inmobiliarios e industrias para concretar sus planes.
Entre los beneficiados están cercanos colaboradores del mandatario. Además, con el mayor descaro, Torrijos aprobó darle carácter de interés social a esta sinvergüenzura sin que exista un verdadero fundamento para ello.
Todos esperábamos del Presidente el veto a este aspecto de la ley, pero ahora nos preguntamos si acaso no es el pago de un favor. Nada bueno sale de esto, y nos tocará ver cómo poco a poco nos despojan de nuestros recursos naturales ensombreciendo nuestro medio ambiente.
