El Presidente, al parecer, tiene la impresión de que los panameños ni tienen memoria ni pueden discernir. El nombramiento de un uniformado al frente de la Policía, aunque sea con el parapeto de encargado viola la ley que él es el primero que debe respetar.
Lo de jefe encargado es un eufemismo barato y gastado para nombrar como titular al ahora flamante director de la Policía Nacional, pues ya sabemos lo que significa para él esa palabra. Solo hay que mirar el Servicio de Protección Institucional (SPI), donde un jefe interino, nombrado por Martín Torrijos, lleva ya dos años al frente de la institución.
Si alguien aquí tiene mala memoria es el propio Presidente, quien olvida hacer este nombramiento cada vez que hace barrería en su gobierno. Lo importante aquí es que el mandatario está sentando precedentes peligrosos. ¿Dónde queda el estado de derecho, y el respeto a la Constitución y a la ley?
