El Gobierno nos pide que ahorremos combustible, pero qué ha hecho él en los últimos dos años, cuando el costo de la gasolina empezó a aumentar de forma paulatina hasta alcanzar el impagable precio de hoy.
Qué ha hecho el Gobierno para resolver el problema de la inoperante flota de autobuses del transporte público, que ha obligado a la población a comprar automóviles para cumplir sus obligaciones sin perder su calidad de vida. Los panameños no podemos dejar de ir al trabajo, de asistir al médico o de llevar a nuestros hijos a la escuela; tampoco podemos evitar quedar atrapados en los tranques, en medio de calles que no aguantan el aumento del parque vehicular, por la falta de un sistema de transporte masivo eficiente.
Pedir que ahorremos combustible es una burla más, parecida a la que aún sufrimos tras la falsa promesa de que tendríamos un transporte digno. Señor Presidente, el país tiene la capacidad financiera para optar por un buen sistema masivo y usted tiene la responsabilidad de hacer algo. No la evada.
