Es vergonzoso lo que está sucediendo con el servicio público de suministro de agua en Panamá. Por un lado, se pierden miles de galones diarios frente a la indolencia de nuestras autoridades. Y por otra parte, hay miles de panameños que suplican por el abastecimiento, y a falta de quien les oiga, cierran calles y avenidas con la esperanza de que ocurra un milagro. Y para colmar la paciencia ciudadana, resulta que en Bocas del Toro la fuente de agua potable se contaminó con heces y ello provocó enfermedades a más de mil personas.
El Idaan se comporta con una negligencia pasmosa, y la respuesta -cuando hay- es tardía o con resultados transitorios. ¿Cómo no se van a "consumir" 350 litros diarios de agua por persona, si hay ocasiones en que se tardan semanas en reparar una tubería rota por la que emana suficiente agua para abastecer una barriada?
Tanta indiferencia es simplemente intolerable. El Gobierno nos debe mucho más que una simple justificación. Nos debe acciones.