Decepción y frustración. Esos sentimientos se hacen comunes entre los contribuyentes que confiaron en la promesa que hace un mes hizo el presidente, Martín Torrijos, de rebajar los impuestos para quienes estuvieran en los primeros tramos impositivos.
Ahora, hemos sido informados de que la rebaja tributaria ni siquiera será suficiente para cubrir la tasa de inflación entre aquellos que menos ganan, y la peor parte se la llevan quienes están en el último trecho de los favorecidos, es decir, los que ganan entre 2 mil y 2 mil 500 dólares mensuales, pues para ellos el beneficio será casi imperceptible.
La ilusión duró poco, pues la realidad es que el supuesto ahorro tributario no causará ningún alivio. Entonces, la clase media sigue haciéndole frente a una pesada carga fiscal, sin que los resultados de ese patrocinio se vean reflejados en mejoras tangibles a los servicios básicos: salud, transporte y educación, que siguen siendo deficientes, desfasados y escasos.
