Los panameños luchamos durante muchos años por la recuperación de nuestro territorio; lucha que no solo costó la vida de valientes patriotas, sino que unió a un país en torno a un objetivo nacional común. Hoy, estando Panamá en pleno goce de su privilegiado territorio, un pequeño pero significativo pedazo de tierra revertido, Amador, está siendo víctima del voraz e insensato apetito comercial de algunos empresarios que -ante un aparato estatal permisivo y a veces hasta cómplice- han hecho de la Calzada un lugar sin orden ni ley. Otro ejemplo más de que en este país las leyes son de aplicación flexible, dependiendo de quién se trate y de la voluntad del funcionario o institución pública encargada de hacerlas cumplir. Las inversiones y desarrollo del área son importantes -sin duda- pero no a costa de los mejores intereses de la Nación. Por respeto a quienes tantos sacrificios hicieron, y por la importancia del imperio de la legalidad para el sistema democrático, el Gobierno debe acabar con la anarquía que parece cundir en Amador.
Hoy por Hoy 2008/04/06
06 abr 2008 - 05:00 AM
