La justicia tardía no es justicia. Y por los pocos avances que han tenido las investigaciones por el envenenamiento masivo con dietilene glycol, ocurrido en octubre de 2006, pareciera que el sistema judicial panameño, como es costumbre, se apegará a la vieja máxima. Sin embargo, por primera vez en todo el proceso se vislumbra la oportunidad de conocer si existen personas ocultas tras la máscara del velo corporativo de Medicom.
Aunque resulte vergonzoso que apenas vislumbremos esta posibilidad casi un año y medio después de la tragedia, identificar, si los hubiere, a los verdaderos dueños de la empresa sería un gran avance.
Son 116 muertos y decenas de afectados por el momento, cuyos familiares claman por justicia luchando contra una realidad: a medida que pasa el tiempo, la colectividad va olvidando lo abominable de aquel suceso, y rápidamente va cayendo en la deshumanizada rutina, mientras la justicia tardía o no se encarga de despedazar las esperanzas de los afectados.
