Una vez más, los desmanes en el Casco Viejo vuelven a ser noticia. El antiguo hotel Central, un monumento histórico ubicado en la Plaza Mayor de esta ciudad –debidamente clasificado y con parámetros muy claros sobre los elementos históricos que debían preservarse en caso de una restauración– ha sido devastado en su interior. La gravedad es doble, no solo por la pérdida irreparable de la autenticidad de sus interiores, sino por la indolencia imperdonable de las autoridades. El Inac, la Dirección de Patrimonio Histórico, la Comisión Nacional de Monumentos Históricos y la Oficina del Casco Antiguo –todas con injerencia y responsabilidad sobre este Conjunto Monumental, y situadas a escasos metros del lugar– han mantenido una pasividad imperdonable y un silencio sospechoso ante lo que acontecía frente a sus narices. Peor aún, ¿cómo justificar que la destrucción se haya dado sin siquiera contar el proyecto con planos finales? ¿Quién ha de responder por el legado histórico –protegido por ley– que se ha perdido? ¡Cuánta incapacidad acumulada!
Hoy por Hoy 2008/03/17
17 mar 2008 - 05:00 AM
