Panamá tiene un porvenir envidiable. Pero el progreso reclama recursos que el país probablemente no tiene. Hablamos de un bien intangible, pero que sin él no es posible alcanzar las metas: la educación. Y en esa materia, parece que no entramos en la era de las computadoras.
El sector público ofrece una gama de títulos académicos que no necesariamente son los que el mercado exige. Y esto sí es un problema serio, pues puede comprometer el crecimiento de toda la Nación.
Está claro cuáles son los sectores de mayor crecimiento, pero estas señales al parecer se pierden antes de llegar a las esferas donde se toman las decisiones sobre este tema o, peor aun, son ignoradas. Sin embargo, cualquiera que sea el escenario, las consecuencias son las mismas: falta de profesionales y técnicos para llenar las vacantes. Ya es hora de que el Gobierno busque salidas, soluciones para evitar que la oferta de carreras tradicionales deje en la calle a jóvenes que buscan oportunidades de superación.
