Curundú, un barrio severamente aquejado por problemas sociales, nuevamente es víctima de un incendio que ha dejado más de un centenar de damnificados. Llama ya la atención que esta zona de la ciudad, en particular, sea pasto de las llamas por cuarta vez y en tan corto tiempo.
Las especulaciones son muchas: pandilleros, cables eléctricos, cortocircuitos, etc.; pero a ciencia cierta, se desconocen las causas que han provocado tal cantidad de siniestros. Recordemos que en esta parte de la ciudad vive gente de muy escasos recursos, pero que merecen una explicación. Y más que nada, necesita resolver sus problemas de infraestructura.
Curundú no debe ser tierra de nadie, pero, por lo que se ve, parece que la autoridad tiene escaso margen de movimiento y goza menos del respeto de las pandillas, que conviven con los residentes del área y que mantienen al filo de la muerte a sus vecinos. Por ello, lo que genera este cuarto incendio no es tan simple como una coincidencia, sino más bien, una sospecha.
