Casi todos los gobiernos incurren en la onerosa costumbre de anunciar a los cuatro vientos toda obra que los panameños pagamos con nuestros impuestos, como si fueran ellos –los políticos– los que gastan su dinero para hacerlas. Ponen placas en puentes y edificios, con sus nombres grabados en acero, robando un protagonismo que corresponde al pueblo panameño. Además de enterarnos de que están haciendo un trabajo por el cual muchas veces les pagamos de más, ¿qué otro beneficio pueden tener esas campañas que cuestan decenas de miles de dólares? La conclusión más obvia es que utilizan fondos del Estado para satisfacer su enorme ego. Otra podría ser el beneficio político-partidista que se deriva de anunciar: “Estamos trabajando... recuerden votar por mí o mi partido...”. O bien, una combinación de ambas. En todo caso, es un hábito de pésimo gusto, pero si quieren hacerlo, sería mejor que empezaran a utilizar su chequera y no el dinero de los impuestos.
Hoy por Hoy 2008/02/10
10 feb 2008 - 05:00 AM
