Hoy por Hoy 2008/01/21

Algunos pseudos inversionistas inescrupulosos parecen haber descubierto una fórmula mágica cuando quieren emprender sus proyectos millonarios en detrimento de un importante recurso que pertenece a todos los panameños: el medio ambiente. Resulta que para ellos sale más rentable pagar la multa por destruir un manglar o una zona boscosa, que levantar un estudio de impacto ambiental y cumplir con las medidas de mitigación.

En otras palabras, sale más costoso acatar la ley que pagar la ridícula sanción pecuniaria por violarla. Así, el empresario puede echar abajo un bosque de inmensa riqueza, y luego simplemente pagar el monto de la multa que más que una sanción se convierte en una válvula de escape. Isla Viveros era una isla verde, con una vida silvestre de la que quizá ya nunca sabremos porque ahora ha desaparecido.

Por ello, es necesario acabar con esta "fórmula mágica" y legislar para crear sanciones ejemplares, para que la burla de hoy se convierta en un verdadero escarmiento que erradique definitivamente esta práctica nefasta.

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