El caso de los puentes Mabey y las supuestas comisiones ilegales que habría pagado esta empresa a un ex funcionario panameño cuando se compraron estas estructuras bajo la administración del ex presidente Pérez Balladares merece algo más que las simples declaraciones de ambos servidores públicos en las que minimizan las acusaciones vertidas en Londres.
La única forma de saber la verdad es que las autoridades panameñas comiencen a investigar el fondo de esta denuncia. La transparencia de esta operación de 30 millones de dólares sacados de las arcas públicas en la que se alega el pago de comisiones millonarias para concretar la maniobra está en serias dudas y merece que nuestros investigadores dejen de ser meros observadores y empiecen a pedir cuentas.
Hay graves señalamientos y fuertes indicios que apuntarían hacia el pago de coimas. Ignorar esta denuncia con pretextos y tecnicismos es faltar al deber, no solo como autoridad sino como ciudadano de este país. Esperamos explicaciones.
