Los panameños estamos permitiendo que la ciudad de Panamá se convierta en nuestra principal enemiga. El rápido crecimiento de nuestra urbe, sumado a una total ausencia de planificación, nos ha regalado hoy una capital en la que tenemos contaminación del aire, contaminación visual por el exceso de vallas publicitarias y edificaciones, exceso de ruido por vehículos y construcciones que no se detienen y, para rematar, la contaminación que producen las toneladas de basura que adornan nuestras calles.
Y podríamos seguir con la lista. ¿Dónde están las autoridades del Municipio de Panamá? Supuestamente una ciudad debe desarrollarse teniendo como centro a sus habitantes; sin embargo, es evidente que los altos niveles –y distintas clases- de contaminación acosan a los ciudadanos, haciendo de ellos lo menos importante dentro del desordenado crecimiento. No queda otro remedio que sufrir las consecuencias y esperar que algún día tengamos autoridades, locales y nacionales, que pongan orden y hagan cumplir la ley.
