Se inicia 2008, sin duda un año crucial para los panameños en todos los ámbitos de la vida nacional. En lo político, la Asamblea cerró sesiones sin ningún cambio en su ya habitual rutina de aprobar a la carrera cuanto proyecto queda en el tubo, mientras que delega las facultades legislativas al Ejecutivo para que en dos meses resuelva los temas pendientes que no fue capaz de abortar el órgano correspondiente en todo un año de actividad.
Igualmente, la Corte enfrenta el reto de asegurarnos a los ciudadanos la justicia que merecemos sin rejuegos e influencias político-económicas. 2008 es también el año preelectoral que determinará a los jugadores políticos que permanecen en la contienda y los que serán desplazados.
Y los próximos 12 meses verán surgir multimillonarias inversiones en infraestructura, incluyendo los trabajos de ampliación del Canal de Panamá y la cinta costera. Todo ello permitirá una inusual actividad social, que confiamos contribuya a cerrar la brecha que mantiene al 40% de los panameños padeciendo carestías injustificadas.
