Hoy por Hoy 2007/12/26

Resulta paradójico que mientras casi el 40% de los panameños se debate entre la pobreza y la extrema pobreza e intenta sacar a flote a su familia para minimizar la crudeza cotidiana, la carencia y la falta de por lo menos una comida completa al día, nuestros gobernantes disponen de los fondos públicos cual piñata particular. No solo se acomodan en un cargo público sino que se asignan un salario sustancioso -usualmente acompañado de otros privilegios también pagados de nuestros bolsillos- y que incluye, por supuesto, a la parentela. Es vergonzoso que las influencias y vínculos directos sean el único prerrequisito para aspirar al engranaje gubernamental. Hombres capaces, profesionales idóneos y gente de a pie con ganas de aportar a la Patria abundan y no llevan el mismo apellido ni comparten lazos sanguíneos o afectivos con miembros de la cúpula del poder político. Qué descaro y qué falta de respeto con los electores. Cobrémosle caro por ello.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Vacaciones en Nickelodeon: la denuncia que destapó la red de defraudación en la DGI. Leer más
  • Corte Suprema no renueva contrato a jueza pareja de imputado en operación Pandora. Leer más
  • Agroferias: IMA confirma lugares de venta para este jueves 16 de julio. Leer más
  • DGI identifica $36 millones en créditos fiscales ilegítimos utilizados por un solo banco. Leer más
  • Vía Centenario y Arraiján-La Chorrera: así será la transformación de $606.5 millones. Leer más
  • Marie Claire: Muerte de influencer panameña da la vuelta al mundo y ocupa titulares en medios internacionales. Leer más
  • Títulos bajo la lupa: Unachi consulta si cuatro docentes deben devolver salarios. Leer más