Panamá es un país que, a lo largo de su historia, no se ha caracterizado por estar preparado para grandes desastres o situaciones de emergencia, pues sumado a que los panameños no somos muy organizados, nuestra posición geográfica privilegiada nos ha mantenido lejos aunque sea por ahora de eventos catastróficos.
Ahora bien, a lo que sí debemos prestarle atención inmediata es a las medidas de seguridad y planes de evacuación para lugares de alta concurrencia pública, que deben estar preparados para eventos imprevistos que impliquen controlar a grandes multitudes en medio de situaciones de pánico. Y precisamente en esta temporada de intenso movimiento comercial, se acentúa la responsabilidad de empresarios y Gobierno de implementar todas las medidas de seguridad que exige la ley para salvaguardar la vida de los ciudadanos.
No esperemos, como siempre, que suceda la gran tragedia para luego tomar las acciones que, como sociedad, debimos haber puesto en práctica hace muchos años.
