Apenas ayer, y en medio de un escándalo de corrupción por manejos irregulares del FECE, el Ministerio de Educación recibía una distinción por parte del Consejo Nacional de Transparencia, premiando sus buenas prácticas e integridad. Nada más contradictorio.
Pero para terminar de delinear la mascarada, ahora resurgen casos de diplomas fraudulentos en la provincia de Chiriquí, evidenciando que las anomalías están lejos de acabarse dentro del Meduca. Es vergonzoso que la institución rectora de la educación nacional, ostente el poco honroso privilegio de ser el foco de noticias de corrupción y desórdenes administrativos.
La ciudadanía resiente la desfachatez de que se le otorgue al Meduca un premio a la transparencia y, en lugar de ello, exige una limpieza profunda de este ente estatal. Que las investigaciones se ejecuten con apego a la ley, de manera que los responsables paguen por su delito; de lo contrario, seremos una vez más testigos del bochornoso espectáculo de la impunidad.
