Hoy por Hoy 2007/12/04

El rechazo que recibió la magistrada Graciela Dixon en su postulación a la Corte Penal Internacional habría podido evitarse con un poco más de sensatez.

Por un lado, la propia candidata se obstinó en sus aspiraciones, dando inicio a un costoso periplo sufragado por el bolsillo de todos los panameños, pues la licencia con sueldo –y los viáticos– que se le otorgó para que viajara a promover su pretensión, fue pagada con nuestros impuestos y no precisamente basada en un salario mínimo.

Y por el otro lado, se trata de un fracaso diplomático del Gobierno, por empeñarse en postular y promover una candidatura tan duramente cuestionada localmente. Nos queda la vergüenza de no lograr los niveles de excelencia presentados por Uganda y Trinidad y Tobago durante las cuatro rondas de votación.

Ello en nada favorece la imagen internacional de Panamá frente a los miembros del Estatuto de Roma, quienes escrutaron a una candidata que, por medio de sus fallos, demostró su antagonismo con principios básicos para juzgar y castigar los crímenes contra la humanidad.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Vacaciones en Nickelodeon: la denuncia que destapó la red de defraudación en la DGI. Leer más
  • Corte Suprema no renueva contrato a jueza pareja de imputado en operación Pandora. Leer más
  • Agroferias: IMA confirma lugares de venta para este jueves 16 de julio. Leer más
  • DGI identifica $36 millones en créditos fiscales ilegítimos utilizados por un solo banco. Leer más
  • Vía Centenario y Arraiján-La Chorrera: así será la transformación de $606.5 millones. Leer más
  • Marie Claire: Muerte de influencer panameña da la vuelta al mundo y ocupa titulares en medios internacionales. Leer más
  • Títulos bajo la lupa: Unachi consulta si cuatro docentes deben devolver salarios. Leer más