Casi 40 años después de cometidos horrendos crímenes de lesa humanidad, apenas algunos casos de desaparecidos por cuenta de la dictadura han logrado llegar a la justicia penal. Pero, luego de sortear todo género de triquiñuelas jurídicas, también hemos tenido que afrontar la crudeza de algunos fallos que los declaran prescritos, es decir, fenecidos por el transcurso del tiempo.
Qué ironía, esperar tanto para estrellarse contra la fría pared que extingue el proceso y deja la herida abierta sin posibilidad de cicatrizar, mucho menos de cura, escarmiento o redención. Ojalá ese funesto criterio sea superado por los dos nuevos magistrados que estrenarán investidura en 2008, para que se destierren de una vez por todas los aires de impunidad y corrupción que pesan sobre nuestro frágil sistema judicial.
Así sea tarde, los responsables deben enfrentar la justicia para que ese pasado oscuro no cobije a los protagonistas de aquellos trágicos episodios que durante 21 años llenaron de luto a más de 100 familias panameñas.
