En este país el dinero es lo que sobra; principalmente a la hora de disponer de fondos públicos con interés político. El Ejecutivo ya ha demostrado su gran capacidad de derroche si se trata de publicidad estatal; pero el alcalde de la ciudad de Panamá no se queda atrás, pues también quiere más para mercadear su imagen.
Es realmente una ofensa a los panameños que el alcalde, quien públicamente ha reconocido que buscará la Presidencia de la República, haya solicitado para un año preelectoral un presupuesto tan elevado, en el que destacan los gastos para mantener "contenta a su planilla", y los de publicidad. Y lo que más irrita, es que en vez de dedicarse a resolver el serio problema de una ciudad que ya hasta hiede a basura en cada esquina, a diario vemos anuncios pagados en que entrega la llave de la ciudad o reparte canastillas.
Si lo que desea es levantar su popularidad, debe hacerlo solucionando los problemas que aquejan a su comuna, y no a costa de los fondos públicos.