Con la decisión de la Zona Libre de Colón de finalmente rescindir el contrato del Cemis, vuelve a rondar el fantasma de uno de los escándalos de corrupción más grandes que han sacudido a la clase política panameña. Hoy, más cinco años después de aquella vergonzosa conferencia de prensa en la que un diputado –dinero en mano– aceptó haber sido sobornado junto a otros colegas de la Asamblea, todo sigue igual.
El diputado Carlos Afú fue premiado con su reelección; las investigaciones fueron enterradas por la Corte Suprema sin encontrar responsables; y nadie devolvió un centavo. Lo que sí desapareció fue una importante inversión y puestos de trabajo para la golpeada provincia de Colón. ¡Qué descaro! Los diputados no solo acabaron con el Cemis, sino que cobraron por ello.
Actualmente son varios los proyectos de gran envergadura que se planean construir en Panamá, los cuales se podrían traducir en empleos y crecimiento económico. Ojalá la corrupción no vuelva a meter su negra mano en detrimento del desarrollo del país.
