El Presidente y también sus oficiales de prensa tiene una idea bastante torcida de lo que es transparencia. Muy torpes son si realmente creen que los panameños son tan tontos como para creer que cuando el gobernante viaja como lo hizo recientemente a Washington en la Presidencia se desconozca el itinerario o su agenda completa.
Para su información, la transparencia no es un concepto hecho a la medida, es decir, no está hecha para revelar una cosa aquí y ocultar otras allá. El propio Martín Torrijos criticó el secretismo de las partidas discrecionales y hay que reconocerlo, ahora hay acceso a ellas, pero cuando se trata de sus viajes... esa es otra historia.
El primer indicio de su falta de compromiso fue su escapadita a Punta del Este. Ahora viajó a Estados Unidos para tratar de solucionar un problema que pudo haber evitado. ¿Es eso, acaso, lo que le causa vergüenza? Si este es el concepto de transparencia que tiene el Presidente, ello explicaría la conducta de sus subalternos y la de sus voceros.
Lástima, otra promesa pisoteada.
