Parece una escena de algún área apartada en una comunidad poco accesible; nada más lejos de la realidad, ya que se trata del derrumbe de un puente que usaban los moradores de las comunidades de Nueva Libia, Villa María y El Progreso, en la vecina Alcalde Díaz. El puente, que era más bien improvisado, fue objeto de repetidos embates del río Las Lajas, y desde hace varios meses simplemente cedió. Desde entonces, todo el que va a su trabajo o al colegio tiene que remangarse los pantalones y rezar para que no venga una cabeza de agua y lo arrastre cuando lo cruza. Pero en el caso de los niños, el asunto es dramático, pues no pueden hacerlo solos y es aquí donde algunas personas se convierten en “puentes humanos” para pasarlos salvos y secos. Esta situación es vergonzosa y desproporcionada, pues mientras se invierten 190 millones de dólares en una cinta costera, se priva de la infraestructura básica a cientos de personas que arriesgan su vida innecesariamente para cruzar un río, que ya se llevó un puente. Ojalá el remedio no llegue después de una tragedia.
Hoy por Hoy 2007/09/25
25 sep 2007 - 05:00 AM
