La paralización de una parte del sector construcción en el día de ayer no dejó ningún ganador. Por un lado, pérdidas millonarias al sector construcción y en la economía nacional, clases irregulares en varios colegios de la ciudad, varios ministerios cerrados, afectaciones a terceros, proyección negativa de nuestra imagen internacional, entre otros.
Por el otro lado, el Suntracs –que afortunadamente se manifestó de forma pacífica– también perdió al mostrar una vez más su intransigencia, y que su convocatoria se basa más en la amenaza y la imposición, que en la libertad de opinión y manifestación de sus afiliados. ¿Qué busca el Suntracs? ¿Por qué no se renueva su dirigencia?
¿Por qué no son transparentes con sus finanzas? Sus objetivos parecieran ir más allá de los intereses gremiales, acercándose a disfrazados intereses políticos. Si lo que aspiran es a cambiar el sistema, utilicen los canales que el sistema democrático ofrece, pero no pretendan seguir engañando a su gente con el cuento de las luchas sindicales.
