Hoy por Hoy 2007/08/03

La Corte Suprema de Justicia parece aprovecharse de cualquier argumento para interponerse en el camino y obstaculizar investigaciones de casos de corrupción. Precisamente ahora, cuando se investigaba un soborno cobrado por el fiscal Arquimedes Sáez, la Corte ha decidido que la Procuradora General de la Nación no es autoridad judicial y, en consecuencia, no está constitucionalmente facultada para interceptar y grabar conversaciones telefónicas.

Esta decisión –tomando en cuenta que la intercepción de llamadas era prueba importante para inculpar al fiscal– debilita el caso y abre las puertas para la impunidad del fiscal investigado. Independientemente del debate jurídico de fondo, una vez más nuestra máxima corporación de justicia se encarga de poner trabas, en vez de facilitar investigaciones de funcionarios corruptos.

Y aún más preocupante es que este fallo de la Corte pudiera acabar con otros casos de alto perfil en los que la Procuradora se haya valido de la intercepción telefónica para recabar pruebas. Las consecuencias pueden ser muy graves.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Vacaciones en Nickelodeon: la denuncia que destapó la red de defraudación en la DGI. Leer más
  • La Corte Suprema destituye a la juez que es pareja de uno de los imputados en la operación Pandora. Leer más
  • DGI identifica $36 millones en créditos fiscales ilegítimos utilizados por un solo banco. Leer más
  • Agroferias: IMA confirma lugares de venta para este jueves 16 de julio. Leer más
  • Vía Centenario y Arraiján-La Chorrera: así será la transformación de $606.5 millones. Leer más
  • Operación Pandora: el abogado José Miguel Jurado se entrega tras ser requerido por fraude en la DGI. Leer más
  • Marie Claire: Muerte de influencer panameña da la vuelta al mundo y ocupa titulares en medios internacionales. Leer más