Celdas de lujo en La Joyita. Simplemente inaudito. Para nadie es un secreto que el sistema penitenciario panameño es una vergüenza, donde la violación de los derechos humanos es la regla y el respeto a la vida y dignidad humana, la excepción. Pero el descubrimiento de las cómodas facilidades que La Joyita le brinda a un grupo privilegiado de presos, es una muestra más de que el sistema está enfermo de muerte.
Lo más irónico es que el propio director del penal permitió –quién sabe por qué razón– estos beneficios. Si los narcotraficantes de alta peligrosidad tienen computadoras portátiles, pantallas de plasma, celulares, paredes con azulejos, baños privados y cómodas facilidades, no nos quepa la menor duda de que desde sus "habitaciones" siguen manejando y coordinando sus redes criminales.
Entonces, ¿de qué sirve tener a estos señores encarcelados? La investigación debe llegar hasta la raíz y la Ministra de Gobierno y Justicia debe pedir cuentas a sus subalternos y tomar acciones contundentes.