Panamá se vistió de oro en los Juegos Panamericanos gracias al espíritu perseverante de un héroe colonense llamado Irving Saladino. Esta medalla es motivo de orgullo para todos los panameños y, a la vez manda un mensaje claro a la dirigencia deportiva de este país.
Hace solo algunas semanas, los mezquinos intereses de estos señores ponían en vilo la participación de nuestra delegación en esta importante cita deportiva, demostrando así un gran desprecio por la imagen de Panamá, y por el esfuerzo y sacrificio de nuestros atletas.
Pero ni el espectáculo del Comité Olímpico de Panamá ni las adversidades que ha enfrentado Saladino a lo largo de su vida, fueron impedimento para que ayer la bandera panameña ondeara orgullosa en tierras brasileñas. Y el triunfo es aún más valioso, si recordamos que este joven atleta proviene de una de las provincias con mayores problemas económicos y sociales del país. Si la dirigencia fuera seria y los gobiernos se preocuparan por desarrollar una verdadera política deportiva, ¿cuántos Saladinos más habría? El deporte es desarrollo, pongámosle más atención.
