Colón, nuestra segunda ciudad más importante, en cuyo corazón reside la zona libre de comercio más importante de América Latina, que tiene uno de los puertos más grandes del cono sur y que es puerta de entrada al turismo internacional, tiene el peor aspecto del país y las calles más deterioradas también. ¿Cómo es posible que por allí circulen carros, cuando esas vías tienen ahora el aspecto de haber sido hechas para caballos y carretas? Con justa razón protestan los comerciantes de esa provincia contra las compañías que realizan estos trabajos. ¿O es que ello supone la destrucción sin remedio de calles y avenidas? Los responsables de estas obras –llámese empresarios o funcionarios– deben mostrar la debida diligencia en la reparación inmediata de estas vías. Es inaceptable que se trate al colonense como ciudadano de segunda. Y siendo Colón nuestra segunda urbe, ya está bueno de que sea la quinta en prioridad para el Gobierno.
Hoy por Hoy 2007/07/22
22 jul 2007 - 05:00 AM
