La oferta electoral que tenemos –tanto oficialista como de oposición– no parece llenar las expectativas de la sociedad. Quizá hay excepciones, pero parece que los panameños tendremos que elegir de una lista cuyos nombres suenan bien para una alcaldía o tal vez para una diputación, pero nada nos hace pensar que uno de ellos es un buen candidato para gobernar en el siglo XXI.
Lo que vemos son políticos con distinto ropaje "ideológico", si es que así se le puede llamar, pero todos con un fin común que sentimos distante de la comunidad y del país. Lo que han demostrado los políticos es que su agenda partidista no se centra en soluciones concretas volcadas a los ciudadanos, sino en hazañas y éxitos para ellos mismos.
Y lo que realmente necesitamos los panameños son estadistas, gente con visión y principios, despojada de esa presuntuosa idea de que la nación es su finca personal. Ojalá se sumen otros actores a la lista de aspirantes para así permitirnos soñar con un mañana mejor.
