Con mucho asombro hemos recibido los panameños las declaraciones del abogado de Manuel A. Noriega, quien ha dicho que su representado desea retornar a Panamá para tener un "juicio definitivo". Estos señalamientos permiten inferir que la estrategia legal del ex dictador podría enfocarse en solicitar la nulidad de los juicios que se le realizaron en ausencia, buscando así la posibilidad de evadir las condenas que lo esperan por atrocidades cometidas durante su criminal dictadura. Cuidado, mucho cuidado.
Debemos estar vigilantes, sobre todo ahora que estamos a solo dos meses de que Noriega quede en libertad. Hemos insistido en que el gobierno debe ser transparente con el manejo de las solicitudes de extradición. Y es que el hecho de que el gobierno de turno sea del partido PRD, el cual sirvió de brazo político al dictador, obliga a que los niveles de transparencia y acceso a la información sean aún más elevados.
El proceso de extradición de una persona que hizo tanto daño a este país no puede ser tratado con confidencialidad; por el contrario, se trata de un asunto de interés público sobre el cual tanto el Gobierno de Panamá como el de Estados Unidos están obligados a darnos información. Esperamos que el día 9 de septiembre, cuando Noriega salga de prisión, no nos caiga como balde de agua fría la noticia de una libertad ‘acordada’ meses atrás. Sería una burla a todo un pueblo.