La Asamblea se apresta a discutir un tema que impactará la vida de muchos panameños: el tratado de promoción comercial con Estados Unidos. Se trata de un acuerdo importante para el país, pero los diputados tienen la costumbre de cubrir con un velo de opacidad lo que debería ser un tema de conocimiento general.
Lo primero que hizo este órgano del Estado fue convocar a una consulta para analizar el extenso tratado, que difícilmente conocían a fondo los que se opusieron a él o los que lo apoyan fogosamente, como los propios diputados.
Esta etapa solo tomó 16 horas evacuarla, cuando una lectura compresiva demandaba algo más de tiempo. Ahora, los legisladores pretenden aprobarlo en tan solo una semana, y seguramente los veremos otra vez protagonizando esa triste farsa de análisis en el pleno, cuando a tumbos y a la carrera aprobaron varios proyectos de ley en los últimos minutos del cierre de la última legislatura. Es innegable que el tratado tiene sus bondades, lástima que una discusión apresurada lo marque con el estigma de la cuestionable imagen de los diputados.
