Hoy por Hoy 2007/06/17

Primero le tocó a la canasta básica, ahora es el turno del combustible. La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia muestra un comportamiento nada edificante para los panameños: la opacidad. Si los consumidores no tenemos acceso a los precios de referencia de la gasolina y el diésel, difícilmente podremos saber si están abusando de nosotros o no. Y realmente estas son malas noticias, porque el costo de vida está subiendo a una velocidad meteórica. Los argumentos para evitar dar información sobre los precios de paridad del combustible son de una ridiculez desconcertante. Esta Autoridad solo sigue perdiendo credibilidad y eso es dañino para los consumidores, pues si la entidad no goza de la confianza ciudadana, malamente podrá cumplir su cometido. Es imperioso que la institución retome sus objetivos, rectifique rumbos y dé muestras inequívocas de su vocación de servicio y protección. De lo contrario, estaremos a merced de los vaivenes mercantilistas, sin ningún balance entre la oferta y la demanda, que al final es la columna vertebral de una economía abierta.

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