Casi todos los ciudadanos nos preguntamos por qué los problemas cíclicos jamás tienen soluciones en nuestros países. Y el rey de esos nubarrones periódicos se produce cuando va a comenzar el año escolar, porque jamás estamos listos. Una vez más, nos encontramos con planteles en precarias condiciones y con vacantes de docentes sin ocupar. Cada año, con cada administración, las excusas varían, pero la realidad y el perjuicio para los alumnos y las familias son iguales. En esta ocasión, todo se agrava por el secretismo del ministro Cañizales quien se resiste a revelar cuáles son los planteles afectados y cuántos los alumnos perjudicados. Debe ser que no leyó el programa electoral de su jefe, por aquello de la transparencia. Y, por si la paradoja fuera pequeña, esto ocurre en el que el Meduca ha bautizado como el año de la Calidad Escolar. Debe referirse a las escuelas particulares que siguen mejorando la calidad de su educación y sus servicios y ampliando la vergonzosa brecha que manda a los que menos tienen a las escuelas más precarias y a los que tienen a las del primer mundo.
Hoy por Hoy 2007/03/06
06 mar 2007 - 05:00 AM