Si hay algo que define al Presidente es crear comisiones y pagar subsidios. El primer escenario es la forma más cínica y sutil de decirnos que algo está mal, pero que poco se puede hacer. Así que crea una comisión, con un plazo para presentar soluciones, pero a la postre, terminan siendo curitas para heridas mortales. El segundo, es su manera de informarnos que allí sí no puede hacer nada. Pero es preferible pagar algo de las facturas de los perjudicados que silenciar las protestas que mancharían su inmaculada popularidad. Y es éste, precisamente, lo que utilizó para “enfrentar” el problema de la autopista Panamá-Colón. El gobierno pudo ser más creativo pero, como siempre, por alguna inexplicable razón, prefirió el atajo. Eligió pagar un subsidio al nuevo concesionario de la autopista, como si ello solucionara el asunto. Lo peor es que este entuerto pudo evitarse si alguien se hubiese tomado el trabajo de leer los estudios que existían antes de construirse y que advertían sobre la poca viabilidad de una carretera de peajes en esa ruta. Pero pudo más la irresponsabilidad y otra vez todos pagaremos por la inmensurable ignorancia y desidia de nuestros políticos.
Hoy por Hoy 2007/02/04
04 feb 2007 - 05:00 AM