Ayer se cumplió un año de la entrada en vigencia de la Ley 6 encargada del "ordenamiento territorial para el desarrollo urbano", que introdujo procedimientos de participación para que aquéllos que se sientan afectados por el crecimiento desordenado de las ciudades puedan hacerse oír... o al menos intentarlo.
Esta ventana de participación está siendo utilizada por vecinos de barrios capitalinos como San Francisco o El Cangrejo para dejar en evidencia lo que algunas autoridades parecen no querer ver: el caos está ganando la batalla. Lamentablemente, la existencia de la norma no ha provocado el cambio de actitud de algunos burócratas que parecen más preocupados por la suerte de los promotores que de los espacios públicos.
El aniversario se produce en momentos en que los vecinos de San Francisco lograron una moratoria para la construcción de 19 proyectos y justo cuando la Corte Suprema de Justicia suspende los efectos de la resolución de la Autoridad Nacional del Ambiente que le dio luz verde al controversial teleférico de Ancón. Dos razones más para no rendirse.
