Hay quienes piensan que el calentamiento global es una cosa que no alcanzará nunca a Panamá. Después de todo, aquí no se derriten glaciares ni tenemos nevados de cuyas cimas ha empezado a bajar agua. Pero lo cierto es que ese fenómeno nos alcanzará –tarde o temprano–. Pero una cosa es eso y otra desatender las amenazas que claramente nos indican que el calentamiento no es un mito ni un invento. Las advertencias de la naturaleza no cesan, como ya hemos visto, y las de los científicos tampoco.
En Panamá, se comienzan a escuchar voces de alarma. Esta vez, nos advierten que los manglares de Colón están en un serio peligro... Y también los de Bocas del Toro y seguramente muchos otros más. Microsistemas se ponen en peligro cada vez que alguien, en nombre del progreso, decide acabar con un manglar.
Lo de Colón es grave, porque ya el año pasado la amenaza se convirtió en hechos, luego de que se registraron peligrosas inundaciones en la zona. Si ignoramos las enseñanzas de hoy, estaremos inexorablemente condenados a pagar las consecuencias mañana.