Qué fácil es gritar a vivo pulmón todo lo malo y lo feo cuando se siente que el feudo corre peligro. Pero qué difícil es pararse y enfrentar las responsabilidades cuando las circunstancias obligan a dar la cara.
Así se está comportando la Junta Directiva de la CSS que durante casi 4 meses ha mantenido un sospechoso silencio sobre las 51 vidas segadas por la irregularidad en la elaboración de medicamentos en el laboratorio central de la CSS; sin embargo, en menos de 24 horas de la presentación oficial de la propuesta sugerida por el Grupo de Garantes, y sin haber analizado aún las bondades o deficiencias de la misma, ya salió a fustigar el modelo simplemente porque en apariencia amenaza con mermar el poder de dicha Junta Directiva.
¿Dónde queda el interés del paciente, del usuario, del asegurado? Pareciera que solo importa mantener el statu quo y la cuota de poder. Con ello, la tragedia del dietilene glycol sería tan solo un episodio fácilmente repetible si no nos paramos firme y ponemos coto a la desfachatez de seguir teniendo un sistema bicéfalo, ineficiente y mortal.
