La desmemoria es uno de nuestros peores males. ¿Recuerdan quién eligió al polémico y destituido Liborio García como Defensor del Pueblo? ¿Se acuerdan que fueron los mismos diputados que ahora consideran garantía de calidad el que 10 de ellos apoyen una postulación? ¿Recuerdan cómo la sociedad civil tuvo que presionar hasta lograr quitarlo de un cargo fundamental para la credibilidad del Estado? Bien, en la Asamblea Nacional no tienen memoria y sólo se les ocurre debatir el tema en plenas festividades navideñas -como para que nadie se dé cuenta-, con reglas del juego poco claras y sin debate público.
No parecieron suficientes los bochornosos hechos relacionados con la elección anterior y por eso la Asamblea trata de reeditar esos tiempos. Los errores son para aprender, estimados honorables, y necesitamos que ustedes pasen la materia porque la credibilidad de la Defensoría ya ha sufrido demasiado. Por cierto, en Navidad, los medios no descansan; ni la sociedad civil organizada.
