El problema de las muertes por accidente de tránsito está tomando unos ribetes dramáticos en Panamá, pero ni las autoridades ni la sociedad parece que tuvieran conciencia de ello. Sólo en la primera semana de diciembre 11 personas perdieron la vida en calles y carreteras por este motivo.
Y el acumulado del año es terrible: van 401 fallecidos, 79 más que en todo 2005. En plena temporada decembrina, cuando se sabe que muchos celebran de manera irresponsable uniendo licor y conducción, los operativos de la Autoridad de Tránsito y Transporte deberían ser permanentes y drásticos.
Pero hasta ahora no se ha visto siquiera una campaña preventiva que haga tomar conciencia de lo que significa manejar un vehículo sin el mínimo respeto consigo mismo y con los demás.
Este será un triste diciembre para muchos si continúa esta tendencia, pero más triste que enterados de lo que está pasando, Gobierno y conductores permanezcan indiferentes viendo cómo la gente se mata o la matan desde un volante.