El abstencionismo no debe distraer la contundencia de los resultados del referendo. Más de 2 millones de panameños fueron convocados a decidir: el 44% acudió a las urnas y ha resuelto sobre la suerte del proyecto. Reclamar título por los votos que no fueron depositados es una osadía que no tiene más fundamento que la especulación.
Panamá ha decidido ampliar su Canal. Nos corresponde empezar la colosal obra y, con su ejecución, comienza también la fiscalización ciudadana.
La tarea pendiente –nada fácil– es lograr ahora un acuerdo nacional que comprometa al país para que el uso de los excedentes se destine a obras que logren integrar a ese Panamá marginado por la pobreza. Lo bueno es que, ante esta tarea, no hay hoy diferencias entre los que apoyaban el proyecto y los que se oponían.
