Ahora que la ciudadanía reclama respuestas, es inaceptable que los jefes de los entes públicos encargados de la salud se escondan tras los técnicos. El ministro de Salud dejó de asistir a las conferencias de prensa diarias para informar sobre la evolución de la crisis desatada a inicios de mes. Ayer tampoco apareció a dar la cara el director de la Caja de Seguro Social, institución responsable de la hecatombe sanitaria.
Luciani es el protagonista principal pues sobre sus hombros está la tarea de enfrentar esta tragedia y rendir las explicaciones y resultados de las supuestas investigaciones.
¿Acaso no se ha dado cuenta que cada nuevo reporte deja más preocupación, angustia e indignación entre la ciudadanía? Mientras no se ponga un punto final a este episodio, con información sustentada y con señalamientos certeros que satisfagan tanto a los familiares de las víctimas como a los enfermos convalecientes y a los inseguros asegurados, seguirá en el ambiente la petición válida de remoción del director. O enfrenta el tema o se aparta por incompetente.
