Amanecemos perplejos al enterarnos que dentro del proceso de producción de medicamentos en la Caja de Seguro Social se coló misteriosamente una sustancia tóxica que no estaba supuesta a ser componente de ningún preparado medicinal.
Aunque es prematuro y no han sido revelados hechos suficientes para concluir cómo o quién pudo haber fraguado semejante venganza contra la sociedad, manifestamos el repudio categórico a esta macabra obra de una mente enferma. Pero, en nombre de los 21 fallecidos y los pacientes recluidos que aún hoy se debaten entre la vida y la muerte, exigimos que no haya tregua, ni cesen los esfuerzos por llegar al fondo de este espeluznante episodio, atentado infame a la salud de los panameños.
Frente al horror develado, esperamos un informe detallado que revele la verdad sin pretender salvar el pellejo ni de posibles funcionarios cómplices ni de los autores del hecho. Si tienen que rodar cabezas, que rueden, pues no permitiremos que esta vez gane la impunidad. Aquí tienen que divulgarse los responsables con nombre y apellido, pues hasta ahora los únicos conocidos son las víctimas inocentes fallecidas.
