La ética en los negocios y la transparencia no deben invocarse solo para los contratos millonarios, sino también para las transacciones de unos cuantos dólares. Y que quien juegue sucio sea castigado en forma ejemplar. Por eso son gratos los anuncios que informan de sanciones en firme contra comerciantes que han cometido desafueros contra los consumidores.
En muchas ocasiones los ciudadanos se sienten desprotegidos y sin herramientas para enfrentar los atropellos de quienes abusan o le quedan mal a la clientela. Antes que esperar los controles del Estado o las quejas airadas de la gente, los comerciantes deberían afinar sus procesos de control y autorregulación, para no incurrir en atropellos.
Porque la ética ciudadana debe estar presente en todos los ámbitos de la vida en comunidad y ella también se construye desde abajo, desde lo que se cree más insignificante como podría ser la compra en una tienda o un supermercado.
